La mendicidad infantil forzada

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La mendicidad infantil consiste en obligar a un menor de edad a trabajar en las calles para obtener un provecho económico, este tipo de mendicidad en la mayoría de los casos se encuentra acompañada de una coacción física o psicológica sobre el menor.  La Human Rigths Law, define la mendicidad como todas las acciones tendientes a obtener dinero mediante la caridad de la gente en la calle.

Este tipo de mendicidad por regla general se encuentra acompañada del delito de tráfico de menores, puesto que, algunas empresas criminales secuestran niños y los envían a otros países, con el fin de que sean utilizados como mendigos, sometiéndolos a este flagelo. En otros casos, hay personas dedicadas a alquilar niños para la mendicidad.

La legislación colombiana no prevé la mendicidad infantil como un tipo penal autónomo dentro de la Ley 599 de 2000, por el contrario, este delito se encuentra subsumido en el artículo 93 del Código Penal que habla sobra la explotación de menores, manifestando que aquellas personas que utilicen, de forma directa o mediante un tercero, a niños para mendigar tendrá una sanción consistente en privación de la libertad por un término de tres (3) a siete (7) años. De esta manera, el menor quedará bajo la custodia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, para que se efectué el restablecimiento de sus derechos, mediante el empleo de las medidas de protección descritas en el artículo 53 de la ley 1098 de 2006..

¿Qué es la mendicidad infantil y forzada?

La mendicidad es una problemática social que se encuentra directamente relacionada con la desigualdad y la pobreza. Así, las personas que incurren en ella, la consideran una fuente de ingresos, además, piensan que un niño mendigando podría recaudar mayor dinero, debido a que, la mayoría de ciudadanos se conmueve cuando ve a un menor en la calle pidiendo misericordia, logrando así un lucro significativo para el sujeto que realiza esta acción.

Existen varias razones por las que un menor termina ejerciendo la mendicidad; en primer lugar, esta práctica se constituye como la única forma de ayudar a su familia generando un ingreso adicional. En segundo lugar, normalmente los menores son coaccionados a realizar esta conducta, afectando de esta manera su salud física y mental.

La ilegalidad de esta acción radica en que los niños, niñas y adolescentes, no tienen la capacidad para trabajar, mucho menos para estar mendigando: Por el contrario, ellos tienen una protección especial por parte del Estado y se les debe garantizar una vida digna y saludable.

La mendicidad infantil en Colombia

En Colombia se considera, según el DANE, que una persona se encuentra en situación de pobreza si gana menos de $ 283.828 en zonas urbanas y $257.433 en zonas rurales (2019). Ahora bien, teniendo en cuenta los valores manejados por esta misma entidad, la pobreza en Colombia fue del 27 % de la población para el año 2018, es decir, 13.073.000 personas se encontraban por debajo de este umbral, por consiguiente, una buena parte de la población constantemente se esfuerza por adquirir bienes de primera necesidad.

Actualmente en nuestro país existen unos índices de pobreza altos, por lo cual, muchos individuos se ven obligados a abandonar sus hogares a temprana edad, para buscar una forma de sustento. Las personas que salen a las calles pidiendo dinero a la gente, se dan cuenta rápidamente que la mendicidad es una forma fácil y rápida de ganar dinero, por lo tanto, intentan convertirla en un negocio.

De esta manera, reclutan a niños menores de edad bajo la fuerza, con la finalidad que realicen labores de mendicidad; en numerosos casos, los mismos familiares del menor son los encargados de ejercer presión física o psicológica en contra del niño, niña o adolescente para que realice estos actos.

La mejor contribución que podemos realizar como sociedad, consiste en evitar entregar cualquier tipo de dinero a las personas que se encuentren mendigando y brindarles información sobre las diferentes entidades estatales que pueden prestarles la ayuda correspondiente. Lamentablemente en estos casos se acude a la mentira y a la falsa misericordia para lucrarse.

En caso de tener conocimiento sobre un menor que este siendo victima de mendicidad forzada, debe denunciar de manera inmediata ante la Fiscalía General de la Nación y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF); igualmente es recomendable consultar a un experto en la materia.

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