Concierto para delinquir

concierto para delinquir

El delito de concierto para delinquir se encuentra consagrado en el artículo 340 del Código Penal y consiste en que, varias personas acuerdan de manera libre, voluntaria y previa, realizar conductas que constituyen delitos bajo el ordenamiento jurídico colombiano, el legislador consagró una pena mínima de cuatro (4) años y una máxima de nueve (9) años de prisión para éste.

Con relación a este delito la Corte Suprema de Justicia en su jurisprudencia, ha sostenido que, el delito de concierto para delinquir se compone de ciertos elementos, tales como: -que exista un acuerdo de voluntades entre diversas personas; – esta nueva organización debe tener como único propósito la comisión de conductas delictivas, las cuales, pueden ser explícitas o no, pero deben ser susceptibles de determinación; – la organización debe tener un objetivo de permanencia y duración en el tiempo, y por último es necesario que las actividades delictivas que se propongan realizar atenten o pongan en peligro el bien jurídico de la seguridad pública

De lo expresado anteriormente se puede concluir que, para predicar la tipificación del delito de concierto para delinquir, la presunta conducta delictiva debe contener los siguientes elementos, a saber: 1. Pluralidad de personas; 2. Acuerdo de voluntades; 3. El propósito sea la comisión de ilícitos y 4. Vocación de permanencia y durabilidad de la empresa criminal, sin la existencia de alguno de estos elementos sería imposible afirmar la existencia del delito mencionado.

Elementos constitutivos del delito de concierto para delinquir

Pluralidad de personas

Uno de los elementos característicos del concierto para delinquir es la pluralidad de actores, es decir, deben existir varias personas que de manera voluntaria se unen para realizar conductas delictivas, si solo es una persona que influye a otra a realizar el ilícito, no se está en presencia del delito de concierto para delinquir, por eso, este elemento es fundamental.

La existencia de un acuerdo de voluntades

El delito de concierto para delinquir exige que, los autores hayan convenido de manera previa, libre, voluntaria e inequívoca, su voluntad de participar en este acuerdo con la finalidad de cometer cualquier conducta tipificada como delito por la Ley penal, por lo cual, si el ente acusador no demuestra el previo acuerdo de voluntades, no es posible tipificar la conducta como concierto para delinquir.

El acuerdo no necesariamente debe ser tácito o existir un contrato o acto en que se demuestre dicha concertación de voluntades, ya que, desde un punto de vista práctico eso nunca sucede, por el contrario, lo que se debe probar es que a través de las actividades, elementos materiales probatorios, evidencia física, contactos, comunicaciones, procedimientos, se pueda concluir de manera razonable que dichas personas habían acordado realizar acciones delictivas, y no simplemente una coincidencia, por lo cual, a través de dichos comportamientos se pueda concluir la existencia de una presunta organización criminal en la que todos tenían el conocimiento y la voluntad de pertenecer a la misma.

Tener como fin la comisión de ilícitos

Esto quiere decir que necesariamente el acuerdo de voluntades se realiza con el único propósito de cometer una o varias conductas delictivas, las cuales, no sea hace necesario que sean explícitas desde el acuerdo de voluntades, puede que a través de las conductas realizadas por la banda criminal se lleguen a tipificar las mismas como delitos.

Por regla general, el concierto para delinquir conlleva la existencia de otro delito, ya que, como lo establece el tipo, el único fin para concertarse es la comisión de otros ilícitos, por lo que, si no existe otro delito o al menos la posible existencia del mismo, no se estaría en presencia del concierto para delinquir; por lo tanto, las personas que normalmente están siendo investigadas por este ilícito también se les investiga por otro delito que es el fundamento del concierto para delinquir.

Vocación de permanencia y durabilidad de la empresa criminal

Este elemento consiste en que, el acuerdo criminal entre las partes debe tener un carácter de permanencia y durabilidad, es decir, el acuerdo debe mantenerse y de esta forma ir ejecutando conductas para concretar el único objetivo consistente en realizar las conductas delictivas, por lo cual, es fundamental esta característica en el presente delito.

Por otra parte, cabe resaltar los siguientes elementos que forman parte del tipo objetivo del delito de concierto para delinquir, así:

Sujeto Activo: Entendiendo que es quien ejecuta la acción que se encuadra típicamente en el delito citado, el cual se puede observar no requiere ninguna calidad especial, ya que, al contener la expresión “el que”, se puede decir, que cualquier ciudadano puede realizar la descripción típica del delito de concierto para delinquir. Lo que si exige la conducta es la pluralidad de actores, es decir, deben ser varias las personas las que realizan dicha conducta delictiva.

Sujeto Pasivo: Es sobre quien recae la acción, al igual que el sujeto activo el tipo penal no exige ninguna cualidad o calidad especial que deba tener el sujeto pasivo, por lo cual, el ilícito puede recaer sobre cualquier persona.

Bien jurídico tutelado: Este delito tiene como propósito proteger la seguridad pública.

Verbo Rector: En este delito el verbo rector consiste en concertarse para cometer delitos, exige que además del acuerdo de voluntades, los sujetos activos de la conducta deseen realizar delitos a través de ese acuerdo, ya que, si tienen una finalidad diferente a la de realizar una conducta delictiva, no se podría configurar el delito de concierto para delinquir.

Diferencia entre concierto para delinquir y coautoría

Debido a la similitud que tiene el delito de concierto para delinquir y la figura de la coautoría, la jurisprudencia y la doctrina han tratado de delimitar de manera concreta estos dos conceptos, ya que, sus consecuencias penales son totalmente diferentes afectando de manera grave los derechos del defendido.

La coautoría consiste en un acuerdo común que tienen los sujetos activos de un delito, pero la gran diferencia con el concierto para delinquir es que existe una división de trabajo haciendo un aporte a la conducta delictiva, lo cual quiere expresar que, la coautoría implica un acuerdo de voluntades con el fin de realizar una conducta delictiva, pero contrario al concierto para delinquir, existe una división de trabajo, cada persona debe realizar un aporte para lograr la conducta delictiva, y no existe una vocación de permanencia o durabilidad en el tiempo, a diferencia del delito de concierto para delinquir.

De lo anterior se puede decir que la coautoría contiene los siguientes elementos, a saber, -acuerdo de voluntades; – repartición de las actividades que se realizarán para cometer la conducta tipificada como delito y – las actividades realizadas deberán tener un aporte importante para la ejecución de la conducta delictiva.

Un ejemplo claro de la coautoría se puede presentar en el hurto, cuando varias personas acuerdan cometer el ilícito, para lo cual, una distraerá a la víctima, la otra comete el ilícito y la otra lo espera en un vehículo para huir del sitio. En cambio, el concierto para delinquir se presentaría, en el momento que varias personas de manera previa acuerdan crear una empresa de venta de autos con el propósito de estafar a las personas que quieran adquirir dicho servicio, para lo cual, cada una de las personas ejerce de manera autónoma y sin división de trabajo la conducta delictiva descrita como estafa en el código penal.

En el primer caso los sujetos activos del delito de hurto responderán como coautores y de acuerdo a su participación se establecerá la pena, a diferencia del segundo caso, en el cual, todos responderán por el delito de estafa y adicionalmente por el delito de concierto para delinquir, ya que, de manera previa acordaron cometer ilícitos, además, existe una permanencia en el tiempo.

La línea divisora entre el concierto para delinquir y la figura de la coautoría es muy delgada, por lo cual, el ente acusador debe revisar de manera exhaustiva cada uno de los elementos de estas dos figuras, con el fin, de no caer en el error de tipificar una conducta como concierto para delinquir, a sabiendas de que, ésta es una coautoría. Por otra parte, es necesario expresar que los sujetos activos del concierto para delinquir nunca pueden responder como coautores de este delito, ya que, se estaría entrando en una contradicción y se podría violar el principio de non bis in idem, el cual plantea que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo hecho.

Por último, el legislador estableció ciertos agravantes sobre el delito de concierto para delinquir, así:

  • El primero de ellos hace relación a los delitos que se acuerden realizar, ya que, si se tratan de delitos que afecten los derechos humanos o el derecho internacional humanitario, como por ejemplo, los delitos de lesa humanidad, desaparición forzada, genocidio, tendrán una pena mayor, la cual será de entre ocho (8) hasta dieciocho (18) años de prisión, ya que, por su gravedad merecen ser castigados con mayor severidad.
  • El segundo agravante va dirigido para aquellas personas que participen de manera indirecta en el concierto para delinquir, es decir, quienes entreguen dinero a la organización criminal para su funcionamiento, entre otras actividades, ellos responderán con una pena mayor.

 

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